And in that moment i swear, we were infinite

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Hoy he visto amanecer. Y éste ha sido exactamente igual que aquel de verano, hace ya años. La misma noche, el mismo amanecer en el que me rompieron el corazón por primera vez. Hoy la recuerdo con cariño, con nostalgia, sin ningún rencor. ¿Os acordáis? Fue en aquel viaje que hicimos todos por primera y última vez. Aquí, al mismo lugar en el que, incontables días después, vivo yo. Muchos teníamos apenas 18 años, otros 19. Quizá hubiera alguien de 20. Unos con más experiencia y otros, como yo, empezábamos a vivirlo todo. 

Lo que más recuerdo eran nuestras ganas, las risas que nos acompañaron todo el viaje, ese brillo en la mirada y el hambre de conquistar el mundo que nos bullía por dentro. Cada segundo era nuestro; nos pertenecía. Todo se movía a nuestro ritmo, se colocaba a nuestros pasos, con cada cambio de marcha y mirada por el retrovisor nos hacíamos mil promesas que creíamos que durarían siempre. Para nosotros, lo duraron. Duraron nuestro infinito. Eso solíamos decirlo Alberto y yo, "mientras dure, es infinito". Éso éramos nosotros. Un infinito suspendido en el último aliento de la adolescencia. Last Generation.

Y llegamos. Y como César, conquistamos lo que vimos. Allí donde se paraban nuestros ojos, poníamos la bandera y lo reclamábamos como premio por derecho propio. Y nos lo merecíamos. Lo que tuvimos fue precioso, todos nosotros.

Aún hoy, años después, no podré olvidarlo nunca. Lo llevo pegado, clavado en el corazón y en la memoria.

El caos, la confusión dentro de una casa demasiado pequeña para nuestra grandeza. Las comidas y las cenas, los momentos interminables en la terraza, eufóricos, incapaces de dormir para no perdernos un solo segundo, vencidos por el cansancio, el alcohol, el dolor en el pecho de tantas risas y promesas susurradas entre nosotros guardándolas como tesoros, hinchando nuestra enorme felicidad, las expectativas de la vida, nuestra amistad. Agarrábamos los "te quiero" al vuelo sin saber a quien iban dirigidos. No, perdón, a todos. Nos pertenecían a todos.

Fuimos tan felices, tan ligeros, tan grandes... Fuimos tan enteros, teniéndonos los unos a los otros en esa playa y ese amanecer.

Se me rompió el corazón, si. Pero no fue tan grave porque los tenía a ellos y, gracias a eso, pude recoger las piezas y volver a juntarlo. El primer intento, el primer tanteo de la vida, dándome otra oportunidad, diciéndome que no pasaba nada.

Pero si pasó. Aquella noche, aquel amanecer fue también el inicio del fin para todos nosotros. Nuestro "para siempre" se lo llevó la primera marea sin que nos diésemos cuenta, demasiado ocupados abrazados, con arena y sal en los pies. Todas las cosas tienen un punto álgido, un momento de tocar el cielo y luego, de nuevo, la caída. Quizá fuésemos demasiado jóvenes para verlo, para saber mantenerlo.

Se nos fue, como la tarde que sigue a la mañana y luego la noche y después un nuevo día y no has podido dormir así que no dejas ir al ayer hasta que duermes y luego te despiertas perdido sin saber en que momento estás o cómo pondrás en orden tu vida de nuevo.

Pero yo, acordándome de aquel viaje vuelvo a ser feliz como entonces por un instante y sonrío, satisfecha, infinitamente agradecida de haber podido vivirlo. 


2 comentarios:

  1. Me has recordado a mis momentos de nostalgia, a mis recuerdos. A cómo te pasaban la mano por la nuca, a cómo te hacían llorar de la risa o cómo creías comerte el mundo, cuando era el mundo el que empezaba a devorarte desde los pies.
    Además de hacer fotos preciosas, escribes de putísima madre (oops, perdón), a veces creo que son con palabras mal sonantes con las que se tienen que decir cosas bonitas porque queda muy, muy real, como este texto.

    Gracias por traernos algo así, me has recordado el día en el que me rompieron el corazón y el mar que me acunó meses después. Y me has recordado que por mucho que se vaya la gente, vamos a seguir latiendo, viviendo y caminando, porque no queda otra, y menos mal.


    crêpes
    con Nutella.

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    1. Jo, mira que me paso poquito que acabo de ver tu comentario y me ha hecho muy feliz. Por haberte recordado esos momentos, lo hace aún más especial. Me encanta esa etapa de nuestra vida en la que un poco todos vivimos esos instantes tan intensos que recordamos para siempre y todos hemos estado ahí; suspendidos en el infinito de una adolescencia especial.

      Un besazo enorme, preciosa.

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