Lecturas de Enero a Marzo 2/2

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Conste que he tenido que echar mano de Goodreads para escribir la segunda parte de este post, porque en mi lectura febril de esos meses tengo casi cierta amnesia post-estrés. Pero no preocuparse que ya estamos donde queríamos y llega una tanda de recomendaciones y de lecturas entre las que están varios de mis favoritos de todos los tiempos. ¿Emocionados? Que yo si.

Después de terminar con la decepcionante La Selección el cuerpo me pedía bambo, literatura de la buena o al menos algo que pudiese gustarme muchisimo para compensar aquello que prefiero olvidar. Que os haya confesado que la he leído es un paso muy grande en nuestra relación, ¿eh? Espero que lo valoréis...

El caso es que tampoco quería arriesgarme. Me apetecía algo que supiese que me iba a gustar y después de levantar la mirada a las estanterías de mi habitación, podría decir que entró una luz tenue y de carácter secreto que iluminó el lomo, como si lo acariciase, de la que sería mi siguiente lectura. O más bien, re lectura... Pero no fue así, lo vi y lo decidí, punto. Porque lo adoraba, porque tenía esa combinación de calidad, tragedias, amor y supervivencia que la hacen a mis ojos una obra maestra. Si, si me conocéis podéis intuir de qué libro se trata, uno que me ha marcado mucho en mi vida lectora. Es El Jinete de Bronce de Paullina Simons.
Es la historia desgarradora de Tatiana y Shura (Alexandr); es la historia de la peor de las Rusias comunistas, del horror, del sufrimiento, de la muerte y denigración de la condición humana mezclado con la esperanza de una pequeña (esto es literal, es minúscula) muchacha rusa que combatiría aquellos años a fuerza de la más grande de las voluntades y de la fe sencilla y poderosa en Shura, oficial del Ejército Ruso y perseguido por la cara más oscura de la propia Rusia. 

"Te entregaste demasiado pronto" y otras sandeces que me hierven la sangre.

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No voy a excluiros, queridos hombres, pero si eres mujer y has disfrutado de tu sexualidad lo más probable es que te hayan argumentado la situación con esta frase u otras similares carentes del más absoluto sentido y que, además, no sé a vosotras pero a mí me hacen ponerme bien recta y sacar la actitud de batalla. Hay tantos sitios por donde empezar a meterme con esa afirmación que ni si quiera se por donde empezar.

Creo que empezaremos por ponernos en situación. Abril del 2016, dentro del considerado siglo XXI que tantas alegrías y penas nos ha dado. Lo de que nosotras hemos tenido que luchar, ya no solo por derechos más o menos legales dentro de los sistemas establecidos en todo el mundo, si no también por los derechos psicológicos de quienes nos rodean, no es ningún descubrir América, de hecho es casi redundante. No me voy a meter en ese tema que tantos ríos de tinta ha causado.

He escuchado cientos de veces que "las mujeres no ligamos, nos dejamos" cosa que, francamente, me indigna bastante por considerarnos tan pasivas en una situación que requiere tanto por parte de dos personas. También he escuchado que "lo tenemos fácil para pillar cacho" y a mí se me vuelven a revolver las tripas. Porque parece que hasta el momento nos limitábamos a ponernos nuestros vestidos y tacones, ponernos guapas y quedar con amigas y salir como una exposición de posibilidades por las calles de la gran ciudad que tuviera a bien acogernos y cuyo fin no era DISFRUTAR con nosotras (y nosotras con ellos), si no RESISTIRNOS a quienes quisiesen ligar con nosotras porque de lo contrario te arriesgabas a ser una muesca en la pata de la cama del chico de turno (¿nadie pensó que yo también podía tener una?) y por ende, una fresca. Es decir, de nuevo, tener una actitud pasiva y en este mundillo del sexo y de disfrutar con él, convertirnos en objetos y ponérselo difícil para que nos valorasen como debían. Llamadlo feminismo si os apetece, o igualdad. Pero desde hace mucho tiempo nos hemos convertido en un elemento ACTIVO de esta ecuación que es la vida y parece que a muchos les jode porque se lo hemos puesto difícil a la hora de juzgarnos. De pronto les hemos roto los esquemas, les damos miedo y ahora tienen que prestar atención para ver lo que tienen entre los brazos porque ya no somos ese ABC por el que teníamos que regirnos, si no que somos cuadros complejos, libres, con personalidades únicas y apetencias ¡Sorpresa!

"Ya no se encuentran chicas decentes, todas se van a la cama el primer día". Cómo me he podido reír con esto, sobre todo con la ironía que lleva implícita y la subnormalidad adyacente. La gente se queja de que, cuando sale por la noche se toma sus buenas copas y las hormonas se revolucionan, miran alrededor buscando qué posibilidades tienen para disfrutar de una noche redonda y qué coño, que les apetece follar. Lo que no se imaginan es que a esa chica que baila sin preocuparse dándolo todo con sus amigos, la que el pelo rubio le tapa los ojos y los labios rojos se ríen sin parar, también quiere follar.

Lo que ellos no saben es que podría ser la madre de sus hijos o por lo menos, la mujer que les acompañase en el final de carrera, del TFG y hasta del primer piso compartido, aunque quizá después todo acabase, lo que ellos no saben es que esa chica preciosa que esta noche le apetece disfrutar es inteligente, valiente, con una risa preciosa y ganas de aventura, todo lo que él necesita y busca en alguien en este preciso instante de su vida pero que, probablemente, no vea. Y no lo verá porque cuando él se acerque y ella le lleve de la mano a otro lugar, y disfruten mutuamente el uno del otro, ella será una idiota por haberse entregado demasiado pronto, porque por su culpa él ha perdido el interés, ha conseguido lo que quería y la historia se ha terminado antes incluso de empezar. Como tantas otras. Y él dirá que ya no hay mujeres decentes y que todas se pierden en la primera noche y yo me reiré otra vez, por gilipollas, por obtuso, por ver el sexo y la indecencia donde había complicidad y disfrute, por juzgar antes de preguntar.

O, es verdad. Ella solo quería disfrutar esa noche y desaparecer en el amanecer en cuyo caso, los dos se han quedado satisfechos (o no, en la habilidad sexual ya no entro) y en ese caso, ¿no es genial?

¿Acaso les da miedo verse reflejados en nosotras? ¿Ver que las diferencias que nos separaban como género ya no existen? ¿O se sienten perdidos porque ya no cuentan con nuestro amor incondicional por tener sexo con nosotras? Pues, la verdad, no lo se. Eso que me lo expliquen ellos. A mí el próximo que me diga cómo tengo que disfrutar mi sexualidad, lo juzgue y achaque el éxito o el fracaso de mis relaciones a la rapidez con la que me abro, pues o le parto las piernas o le remito a esta reflexión.

with love,
Desirée.