Lecturas 2016 de Enero a Marzo 1 of 2

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¿Eso de que año nuevo, vida nueva? Pues en mi caso fue desde el mismo día 1 de Enero por la noche. Los detalles no vienen al caso, pero ¡elevemos las manos al cielo! Fuese aquello lo que fuese me dio un regalo que hacía mucho tiempo que no tenía; las ganas de leer y de leer mucho. Bueno, fue ese suceso supersecreto y el hecho de que ese aparatejo que yo consideraba hijo de Satanás llegó a mis manos; el kindle. Se me abrieron las puertas del Valhalla y me pasee por los Campos Elíseos casi al mismo tiempo, rodeada de mozos perfectos sacados de las novelas de Sherrilyn Kenyon (de quien, por cierto, luego os hablaré) con una copa de vinito rosado en la mano y una botella bajo el otro brazo. Así os pinto el panorama. Así resultó ser para mí aquel bichejo negro que prometía robarme el corazón. Y es que fue gracias a él que a día de hoy me he leído la friolera de 23 libros uno detrás de otro y casi sin respirar. Me encuentro en un cacao de realidades que cuidado, pero las disfruto todas ellas, para qué os voy a engañar. Y me apetecía contaros un poco qué me han parecido, aunque más bien por encima porque no quiero que muráis. O eso creo. Esperad, no sé. Buah, da igual. Vamos a empezar.

Empecé como quien no quiere la cosa con Highlander tenías que ser de la española Laura Nuño y no me preguntéis por qué. El caso es que me gustó, y mucho. Me sirvió como rehabilitación lectora y como gancho a la vez, y es que es una historia tremendamente sencilla, divertida, bastante irreal y con una buena dosis de sexo. Fue además de los primeros libros eróticos que había leído y los ojos me hacían chirivitas, mi interior aplaudía entusiasmada y juré que nunca iba a contarlo pero al final da igual, porque idiotas somos todos y estos pequeños secretos sirven para reírse de uno mismo. Vivan las autoras españolas, ¡y vivan! Aunque después me fuese a otro extremo, con Charlie de Las Ventajas de ser un Marginado. Fijáos si estaría atontada lectorilmente el año anterior que hasta el final del libro no me di cuenta de que ya me lo había leído. En serio. A pocas páginas. No hacía más que pensar, "jo, calcaron los diálogos en la peli" "vaya, las escenas pasan prácticamente igual que en la peli" y todo porque yo pensaba que había visto la peli (una adaptación maravillosa, por cierto, ¡poneos a verla ya!) pero no había leído el libro, pero como soy lerda pues en realidad sí y mi cabeza me lo estaba pseudo sugiriendo pero vamos, que yo me hacía la longuis. Así que después de leerlo dos veces diré que merece la pena haberlo leído las dos. Y que Charlie es fantástico. Y único. Y está colgado. Y le queremos por ello.

Y después vino aquella que cambiaría mi vida lectora, la grande e inigualable Rainbow Rowell con Eleanor & Park, libro al que yo le había hecho ascos en multitud de ocasiones (leeeeeerda, si, ya lo he dicho antes) pese a las grandiosas recomendaciones. Pero bueno. Que yo me sentía magnánima y divina y decidí leerlo como si estuviese haciéndole un favor. ¿Os estáis riendo ya? Tranquilos, yo también. Menuda GILIPOLLEZ, así, con todas sus letras. Pero mira que fui prepotente... ¡Qué libro más precioso! Creo que se lo fui diciendo a toda cosa que me encontrara, fuese mi madre, mi amigo Guille, la señora que mira mal en el metro, mi gato, la puerta de mi habitación, y la taza de por las mañanas. A todos. ¿Sabéis que este libro es precioso? No pude parar de sonreir, todo el rato, a todas horas, ¡qué locura! ¡Qué cosa más bonita y mas delicada y mas sutil!