Melanie | El despertar del arte.

(1)comments


El tiempo que hace de la última vez que me reconcilié con la cámara no lo sé y no voy a echar la vista atrás. La de promesas vacías que dejé por el camino de recuperarla, de volver, de tocarla y de mimarla, de emocionarme y de volver a fotografiar... No sé en que precipicio cayeron. Y la de excusas que me puse a mí misma para pasar otro día más de la misma forma, tampoco sé donde han corrido a esconderse pero, de estas últimas, me alegro lo imposible de que se hayan ido. De pronto entiendo a Atlas y su carga y me encantaría correr hacia él y sujetarle el mundo por un instante para que pudiera saber la liberación y la felicidad que supone el romper las cadenas.


The return of the chaos.

(1)comments


Hello little deers! Que me denomine a mí misma caos no es particularmente bueno aunque quizá tampoco malo. Es un aspecto de mí misma por la que consigo vivir los mejores y los peores momentos... Pero, en cualquier cosa, cualquiera que me conozca sabrá que es ampliamente reconocible el hecho así que no pretendo resistirme a él.

¡El caso es que he vuelto! He acabado por darme cuenta de que tengo muy asociado el blog a la fotografía y que sin ella no tengo tantas ganas de actualizar, ni la inspiración... Ni, presumiblemente, las palabras. Y eso es algo que me han vuelto hoy tras toquetear de nuevo mi cámara con el nuevo miembro de la familia, un prrrrecioso Sigma 35mm, de apertura 1.4 y serie ART. Es completamente ALUCINANTE la calidad de este objetivo. Desde su construcción, de metal, pesada, presente, estable, sólida, confiable hasta sus imágenes con una nitidez que quitan el hipo, una deformación de imagen incluso menor que el 50mm de Canon y un manejo del color que se aparten los pintores. ¡Qué descubrimiento!