Holding his life (Photoshoot)

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Ey there little wolves! ¿Cómo os van las Navidades? ¿Con una whislist muy grande?

Hace ya días que actualicé por última vez con los libros que me había leído y estaba leyendo. Decir que terminé El Cuaderno de Maya y haré la reseña prontito, así que si os interesa ya sabeis. Hoy os traigo una sesión que hice con una de mis musas habituales, el señor AlbertoLlogar. Como os habréis dado cuenta, en el tema de fotografía hasta ahora he sido muy de impulsos en cuanto a mis modelos. Hay personas que especialmente me inspiran para conseguir lo que me gusta de este arte y una vez que los agarro no puedo soltarlos. No se si es bueno o malo, porque en un futuro, viendo a lo que me quiero dedicar tendré que hacer fotografías a muchas personas y puede que entre ellas haya quien no me produzca este efecto pero, mientras tanto prefiero disfrutar todo lo que pueda de mi libertad creativa.

En cuanto a mis estudios, tuve una pequeña temporada de crisis. Ocurrió que descubrí que en este Superior se daba mucha menos fotografía de la que yo creía. Se centran mucho más en video e iluminación que en fotografía, que tengo solamente una asignatura y por un momento pensé en abandonarlo y, si podía, pasarme al de Animación 3D y videojuegos, otro sector que me encanta y que he descubierto que se me da bastante bien sin embargo no pude hacerlo y decidí mirarlo por el lado bueno. Tres titulaciones en dos años y, quieras que no, las tres juntas pueden hacerme una muy buena profesional de la fotografía que es a lo que realmente estoy enfocada. Así que después de ese pequeño bache salí y mis examenes los he conseguido sacar con notas altas, cosa que me va a venir estupendamente para las prácticas, si consigo mantenerlas.

Por otro lado llevan tiempo diciendome, "¿Por qué no ofreces sesiones baratas? Tienes un punto de vista fotográfico especial e impresionante, deberías cobrar por ellas y sacarte un dinero". Sobre todo es porque este superior, al ser por una escuela privada es bastante caro y hay que hacer esfuerzos y sacrificar cosas por él. La verdad es que nunca he estado muy segura de ello porque no me he sentido preparada. No consigo ver mi fotografía desde un punto de vista objetivo, si no desde el mío. Me gusta, disfruto con ella pero no lo veo como algo impresionante o lo suficientemente bueno como para ofrecer sesiones remuneradas... Sin embargo me han ido llegando más y más opiniones y estoy en ese punto en el que empiezo a pensar, "¿Por qué no?". Obviamente no voy a cobrar demasiado, quizá entre 30 y 40€, o menos, ya veremos. ¿Qué os parece? ¿Pagaríais por ello?

Vuestras opiniones realmente me ayudarían así que si os apetece darme vuestra opinión, os querré infinitamente.

No me enrollo más, os dejo con la sesión completa.

with love,
D

























lilly hepburn video proyect (photo part)

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Ey little deers! ¿Cómo os va todo últimamente? Os conté que el día 11 empezaba el Grado Superior en la escuela CEV y la verdad es que estoy contentísima de haberlo hecho. Cada día me gusta más y más este sector profesional en el que he decidido meterme, y las asignaturas, lo que nos enseñan en el grado me tiene más que enamorada... Además, me ha gustado sorprendentemente el tema de vídeo... Y digo sorprendentemente porque era un ámbito que nunca me había llamado nada la atención aunque si lo pienso, la verdad es que me pasó lo mismo con la fotografía hasta que lo probé y descubrí un nuevo mundo. Creo que me está pasando lo mismo y es algo que agradezco... Por otro lado también estoy haciendo cosas que no sabía que iba a tocar como por ejemplo jugar con el 3D y ¡me encanta! Además he visto que además de la fotografía me gustan más sectores así que estoy planteándome hacer algún otro grado después... Pero bueno, eso es correr mucho. ¡Vamos uno por uno y disfrutando de cada paso!

Con el tema del video... Bueno, fotografía he "practicado" antes de entrar en el grado y tal, pero la imagen en movimiento no y curiosidad tenía un rato así que aunque de momento no hemos tocado nada práctico aún de cámara, decidí que podía probar a ver que tal iba a nivel intuitivo y demás y cogí a mi musa fotográfica (Paris is Burning) y me la llevé a Madrid para matar dos pájaros de un tiro... Ella grabar una de sus canciones (es cantautora) y yo probar a hacer un "videoclip" aunque me suena un poco fuerte y exagerado llamarlo así... Así que digamos, grabarla cantando con un poco de arte de por medio. Aunque la palabra arte también me suena fuerte, jo. Bueno, que nos entendemos.

Así pues, mientras grabábamos (que por cierto, para interesados fue bajo el puente del Palacio Real, en Madrid) aproveché para hacer algunas fotos...

Ah, por cierto. Os presento a mi nuevo pequeño...




Os las dejo.

With love, xx
D

No recuerdes por la mañana lo que te susurro cuando anochece.

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POR RADIOACTIVE D. Creo que voy a tener que plantearme darle una identidad a "Ella".
Arrugó su naricilla llena de pecas cuando llegó a aquella conclusión. Su lobo rojo tiraba de ella con impaciencia por la calle, y el sol de medio día le abrasaba la piel. Casi bufó, preguntándose por qué todos esperaban de ella alguna clase de poesía. Poesía en su vida, en su manera de andar, de decir las cosas, de vivirlas. Estaba cansada de las altas expectativas de la gente, que la presionaban sin decir ni una sola. Lo veía en sus ojos, cada vez que la miraban y la repasaban, y su sonrisa aprobatoria cuando cumplía sobradamente lo que querían de ella.

Estaba cansada de que quisieran algo de ella. Tenía ganas de salir por ahí y sorprender a esa cara incrédula que no conocía y que la miraba desde la esquina con curiosidad, sin duda por su expresión enfadada. De sorprender a esa cara y a muchas más, y sorprenderse ella misma, romper. Esa era la palabra que buscaba, romper, con su alrededor. Presentarse en casa de su madre y escupir un "mierda" bien claro, y ver su cara escandalizada, o salir por ahí y decir, "no sabes nada de mí y no creo que te vayas sabiendo mucho más, así que tócame, porque es lo que nos apetece".

Al cruzar la esquina, volvió de camino al piso y mientras esperaba al ascensor y su pequeño pelirrojo la miraba desde abajo, se dio cuenta de que realmente incluso en esos momentos de rebeldía, su vida estaba escrita con tinta imborrable, por mucho que no quisiera que fuese así. Cada giro de cabeza y ráfaga de aire que movía su pelo era un momento estático, único, de una belleza que la astillaba cuando la rozaba con los dedos. Pero, sobre todo, se dio cuenta de que se había enamorado de ello, de esa forma de ver la vida, y de vivirla.

Sin embargo, algo la removía todo lo que llevaba dentro, algo que la hacía estar inquieta, algo que la volvía un punto agresiva. Algo que no podía controlar... Así que cuando abrió la puerta de su piso, se descalzó y fue correteando, ligera, casi como una niña y se puso frente al armario, como si la Tercera Guerra Mundial fuese a librarse y ella fuese el único miembro de la resistencia, y le dijo con un gesto de determinación casi cómico, muy bajito "Hoy no pienso dejar que me ganes".

Bueno, ¿que pasó? Eso solo pueden decirlo quienes esa misma tarde vieron salir de la misma puerta que tantas veces habían visto abrirse con una chica con aires bohemios, a una mujer con una determinación infranqueable y una expresión en sus ojos, casi heridos, que hacía sonreir al mismo tiempo que cortaba el aliento. Quizá no fuese especialmente guapa, ni alta. Pero llevaba algo impreso en su piel, algo que hablaba de sitios desconocidos, de palabras prohibidas y de un reino en pleno jardín del pecado.








Otra versión de: No me sonrías, pequeña loba (Con Alberto Llogar)

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RADIOACTIVED
Los últimos rastros de la noche se difundían en el cielo como las notas de la canción que estaba escuchando. Esa voz que tanto le gustaba, que tantas veces la había acompañado en sus momentos más oscuros, y secretos mientras le recorrían escalofríos de origen incierto y la verdad, es que no todos la disgustaban. De hecho, acompañada de esa voz, muy pocos lo hacían. Esa voz rasgada, que arañaba su interior con una fuerza que la rompía, igual que aquellas palabras que había pronunciado en su cabeza tiempo atrás y que ahora eran poco más que recuerdos en una vida a medio rehacer. "Pero, cariño, en el silencio de esta habitación se han quedado guardados demasiados lobos con los que convivir". Casi sonrió cuando la repitió en su cabeza, lentamente, saboreando cada una de las sílabas. De hecho incluso había metido a un pequeño lobo rojo en su apartamento que dormía con ella en la cama cuando le apetecía y que la sacaba de casa por lo menos tres veces al día, para enseñarle mundo.


Las primeras gotas de luz cayeron sobre su cara como la lluvia matinal, haciéndola estremecer, dejando escapar una suave risita que habría podido hacer callar a toda una ciudad si la hubiesen escuchado, sincera, clara, luminosa... Como su apartamento, bañado en luz blanca, tan lleno de vida y tan silencioso en aquel momento... Contó los segundos que tardó el cielo en romper con la oscuridad de las últimas horas. Fueron dieciocho y al diecinueve, el sol la cegó.


Inconscientemente, cogió la cámara que descansaba a su lado, y sin pensarlo un instante, la encendió a tientas y disparó retratando en aquella pequeña pulgada lo que ella no había sido capaz de ver.


Y cuando miró, ahora sí, la primera voz del día estalló en la calle. Su risa, divertida, emocionada. Prometedora.

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ALBERTO LLOGAR - Make love in New York
Él se despertó pronto, y como pudo, se levantó sintiendo la rotación de la tierra a sus pies. Había sido una noche muy larga. 
Intentó hacer cabalas sobre que había pasado y visto esa noche, pero solo recordaba una cosa: fuego. Una chica con el pelo en llamas, a la que no se atrevió ni a hablar. Le quemaba desde lejos, y el solo quería acercarse, apagar la música y abrazarse a su pelo. ¿Lo había soñado? Tampoco le preocupó demasiado. Hacía ya tiempo que no distinguía si lo que vivía era real.


Se volvió a quedar dormido y volvió a verla. A ella. Al fuego. Y pudo tocarlo, y por primera vez, se dio cuenta de que el dicho no era cierto. No todo el que juega con fuego se quema. Pero lo que el no sabía, es que ese fuego, quemaba por dentro.






no me sonrías, pequeña loba

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Notas flotando en el aire. Unas notas discordantes acompañando la voz que canta, como si intentasen tapar los verdaderos sentimientos de ese hombre que le susurra al oído. La luz blanca baña el suelo blanco, y las paredes claras, buscándola en todos los sitios de la casa, incluso el ricón secreto se ilumina un segundo, retrayéndose y dejando escapar un quejido antes de que pase y pueda volver a respirar lentamente. Y no la encuentra. En el aire vibra un acorde que habla de desesperacion...

... Pero ella  sonríe, traviesa, sentada en su pequeño balcón desde donde vigila el mundo. Con las puertas de cristal abiertas de par en par y la cortina recogida, se pasa una mano por el cuelo, lentamente, recorriendo con sus uñas de color chocolate cada centímetro de su piel mientras ensancha su pequeña sonrisa al sentir el escalofrío que recorre su espalda. El mismo que siente cada día cuando se conecta con lo que ella llama; el océano de aire y corazón. Su vecino de abajo, el que toca le está componiendo una canción en secreto, su mejor amiga que siempre le hace perderse en plena ciudad, su profesor de fotografía, que la exige más de lo que ella cree que puede dar y aún así le sorprende, el desconocido del viernes pasado, con el que descubrió que la destrucción se repara en seis días. Tres en los que el mundo está del revés y tres en los que te quedas en casa asimilándolo y volviendo a la normalidad entre tazas de café y llamadas sin responder. Hasta el séptimo día, en el que te subes a los tacones y vuelves a recorrer las calles en tu bici mientras el aire frío te enrojece las mejillas y vuelves a vivir con fuerza. El mismo que deja escapar cuando piernas, y manos, y besos y piel, y sexo se mezclan en su cama sin hacer. 

Sonríe traviesa contando los segundos que tarda en encontrarla. Son dieciocho, y al 19 llaman al timbre.
Se levanta de un salto, como una niña, pero se queda mirando la puerta fijamente sin intenciones de abrirla. Al menos, aún no. Sus pies descalzos sienten la calidez de la madera y se mueven, inquietos, avanzando sin que ella se lo permita unos pocos centímetros. El sonido de unas patas chocar contra el suelo la hacen girar la cabeza y quedarse mirando como su pequeño lobo rojo camina, adelantándola hacia la puerta, mirándola de reojo y apremiándola, como si de pronto el momento pudiera desvanecerse.

El chico que no conseguía engañarla seguía cantando, hasta que el último acorde le golpeó el cuerpo a la vez que se escuchaban unos pasos alejarse. Y se quedó quieta, incapaz de dar un paso más. Por su cabeza pasó la excusa de "solo es el quinto día", todavía le quedaba uno más, no podía rendirse ahora. Nunca se lo perdonaría. Algo le agarraba de los brazos, y unas manos se cerraban sobre sus ojos verdes... Pero su corazón le latía de pronto loco, y desenfrenado. Instándola a reaccionar. Pidiendole un imposible. Rompiendo con esa palabra una vez más.

Cuando se lanzó a la puerta, se arañó las manos al intentar abrir los cerrojos de las puertas, y las rodillas cuando tropezó con sus zapatos tirados, y sus vaqueros rotos. Tardó dos segundos eternos en terminar de abrir, dos segundos tarde. 
El ascensor estaba bajando. Y no lo pensó. Bajó por las escaleras, flotando livianamente con su cuerpo ligero por los escalones, con los latidos de un tambor en los oídos, con el frío mordiendole las piernas, y el vientre, y la nuca, y los labios, siguiendo los rastros de un olor que le recordaba el de un acantilado donde solo las águilas pueden llegar. Su hogar.

Ya se había ido, pero, sin aliento, sin recordar los siete días, ni el imposible, ni el miedo, salió a la calle de invierno descalza, sin ropa, azotándola un huracán de emociones, palabras y anhelos que desplegó al ver su pelo revuelto unos metros más adelante. 
Sus ojos grises la miraron, incrédulos y la boca se abrió ligeramente sorprendido. Ella echó a correr, clavándose pequeñas piedras por el camino, sin sentirlas... Y él abrió su abrigo cuando sus cuerpos chocaron, rodeándola con el calor del imprevisto, de lo que no puedes controlar, de la sensación de tener entre tus manos a un ser que nunca has entendido del todo y, probablemente, tampoco lo harás. Que se te antoja peligroso, caprichoso, que con un golpe de su mano puede arrasar su mundo y el tuyo... Pero también que es capaz de lograr maravillas como nunca pensaste. Que es capaz de despertarse entre tus brazos, aferrándose a tu cuerpo como si no hubiese mañana, y pasar la tarde sola, enfrascada delante de su portátil MAC y su cámara de fotos en las manos, ignorándote completamente. Y de pronto se volvía, en ocasiones como esas, corría con toda su fuerza creadora y reinventaba un nuevo mundo para tí, susurrándote al oído y que tú no comprendes:

- I always was chaos, but i want you.


no hay otra, pequeña

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Esa determinación que notas surgir, de pronto, poco a poco reptando por tus piernas y colándose dentro de ti mientras te acaricia la tripa con sus frías uñas de colores imposibles. Te agarra de los hombros y te sienta firmemente en el suelo, en mitad de trozos rotos de edificios y tierra oscura que bien podría ser sangre y te hace respirar lentamente, casi pegando sus labios a los tuyos y haciéndote respirar de su propio aire que sabe a libertad y a librarse del miedo. Cuando te quieres dar cuenta, ya no está, pero en cambio en el aire flota una mota de polvo que estalla con el contacto de ese rayo de sol que atraviesa las nubes con alevosía y va a parar a tu mano. Podrías pensar, "Qué casualidad", pero no lo haces porque sabes que, cuando abras los ojos, te encontrarás sentada encima de tu cama, con una media sonrisa en los labios apretando fuertemente el rimmel contra la palma de tu mano, con la piel de gallina por el aire nocturno que entra por la ventana, con el móvil sonando, porque te esperan... Y te levantarás, te mirarás al espejo y sentirás que si pudieras vivir otra vida, cambiar cualquier cosa, elegir con quien pasarías tu próxima siguiente hora... Lo harías exactamente de la manera que lo estás haciendo. Por mucho que el corazón te pese en ciertos momentos, por muchos errores que cometas y que provoquen que caigas sin remedio al suelo rompiendo esos vaqueros claros... La determinación que vive dentro de ti sabe que puede hacer de tu vida, una vida de la que sentirse orgullosa.




wake up, sweetheart

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Nunca había pasado tanto tiempo sin oírte hablar. No sé si lo notas pero la luz de esta mañana empieza a rozarte los ojos sin sutileza alguna, casi arañándolos. Pero no los abres y sigues con esa media sonrisa en los labios que has robado a tantas noches y que me has dado a cambio de  un poco de verdad. Como si tuviese la obligación de recordarte dónde vives y de qué manera respiras. Cómo ves el color de mi pelo al contraluz y como roza la taza de café en tus labios al beber. Y el escalofrío que te produce meterte entre las sábanas mientras me cuentas las historias de cada calle del centro.
Llevo varias horas mirando como duermes, quedándome con cada segundo que pasas soñando como hacerme el día imposible, qué tatuarme con letras doradas en el último centímetro de piel que queda sin arder. Pero sigues ahí, completamente ajeno a lo que esta ciudad nos arrastra a ambos. Lejos de todo lo que conocemos. En algún sitio en el que no se te puede alcanzar y no haces más que llamarme desde allí para que coja el metro y te encuentre, como siempre he hecho. Para que aparezca con los ojos llenos de rabia y admiración a partes iguales y le de nombre a las cosas que inventas.
Pero, cariño, en el silencio de esta habitación se han quedado guardados demasiados lobos con los que convivir. La violencia de tu alma siempre los ha mantenido detrás de nosotros. Me sangran las manos de cerrar sus bocas y acallar sus aullidos... Pero, cuando despiertes, te los encontrarás dormidos a nuestros pies porque de alguna manera, ya son míos.
Y te los regalo mientras aullo suavemente en tu oído.







just a letter, for u

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"Creo que en eso se puede resumir todo este tiempo en el que no has sabido nada de mí. Una gran y enorme sonrisa dedicada a cada segundo que ha pasado rozándome, quemándome o amándome.
Quiero que lo entiendas; no ha sido tu ausencia la que me ha hecho ser así aunque sin ella jamás hubiera llegado hasta donde he llegado. A las mismísimas puertas de una batalla que es inminente luchar. Por suerte y supongo que te alegrará saberlo, a mi lado luchan los caballeros con los que nadie podría soñar.
No hace falta que me avises, cariño, lo sé. Algunos me traicionarán, otros abandonarán y unos pocos me seguirán al fin del mundo.
No me importa lo que ocurra, no me importa cómo, cuando ni si quiera por qué. Lo que me importa es ahora, y quiero que, por lo menos hoy y ahora, sepas un poco más de mí.

Hace bastante tiempo te dejé atrás. Fuiste un punto clave en mi vida pero no te lo agradeceré porque todo podría haber salido horriblemente mal. Y desde luego no fuiste tú quien me ayudó a lograr todo lo contrario. Aunque, ahora que lo pienso, quizá si.
Recuerdo que desde el primer momento, el primer día de Septiembre el aire olía distinto y me sentía más libre. Desde el primer mes, estaba saliendo de nuevo y olvidándome de tí y de que me dolía respirar si pensaba en tí. Desde las primeras personas que transformaron mi vida en ese momento, hasta hoy, he seguido un camino que no podrías tomar ni aunque tratases de buscar en qué momento me fuí.
Supongo que lo llevaba dentro, que todo lo que viví me hizo ser como era y nunca estarías a la altura de verlo, ni quererlo. Ni si quiera intentar seguirlo.
Esas personas me encontraron y me enseñaron una pequeña parte de lo que podía llegar a ser. Sin pretenderlo, sin quererlo, solo hablándome, compartiendo su vida conmigo, acercándonos, entrelazando vidas.
Y así es como empecé a convertirme en lo que soy. Una mujer, fotógrafa, salvaje, cariñosa, dura, fiera, valiente, arrogante, reflexiva, amante de la fiesta, de la vida, pasional, impaciente, a veces algo egoista, sentimental, diosa de noche y chica de día, que sigue soñando, luchadora, emprendedora... Pero sobre todo, y esto sí que me lo enseñaste tú, luchadora.

Me he dado cuenta de que lucho por vivir cada día porque para mí cada segundo cuenta. Cada latido del corazón va dirigido a esas personas que hacen que hoy día lata de esa manera en la que, si pones tu oído cerca suene como una tormenta de verano. Imposible de parar.
Te voy a contar quienes son, cariño, para que sepas un poco más de ellos y puedas darles las gracias algún día.
Sobre todo, mi madre, la grandísima mujer que pelea porque la vida me sonría y yo la sonría con más fuerza, la que me aguanta absolutamente todo, me hace mejor y cada día me recuerda que puedo llegar a ser lo que quiera y quien quiera.
Toda mi maravillosa familia, porque siempre me abrazan, me besan, lloran por mis errores y rien con mis logros.
Sara, mi prima, mi hermana, que aunque pase meses sin hablar con ella, cada vez que la veo me doy cuenta de lo muchísimo que nos une y que mataría por ella.
Sandra, mi pequeña fénix. Bajo todas las circunstancias. Ella, tan increíblemente preciosa.
"KayAnnie", la pelirroja de los ojos imposibles que tanto adoro.
La pequeña y frágil Alba, tan luchadora y tan silenciosa a veces, tan incondicional.
Juls, mi ídolo respecto a tántas cosas.
Dani, el chico con el que paso tantas noches y comparto tantos momentos. Una de las personas que más me hacen reir en el mundo y me recuerdan que no todo es tan dificil como parece. Una de esas personas por las que siento la necesidad de proteger, ante cualquier cosa.
Azucena, una chica que ha cambiado mi vida desde el principio y que, estoy segura, seguirá haciéndolo.
Mi diosa Paula, a la que cada vez que veo me arrodillo ante ella, y no hay muestra más grande que el decir "estoy a tus pies" en todo. Una mujer (con todas las letras y en mayúsculas) que no ha dejado de maravillarme ni un solo momento desde que la conocí, que me ha aportado tanto, que me ha enseñado lo salvaje de la vida y que seguirá haciéndolo, lo sé. Porque es quien me hace bailar hasta que se hace de día.
Mi hermano Javier, por quien siento más admiración de la que nunca podré expresar, orgullo y cariño. Porque cada vez que hablo con él, comparto un momento, una noche, siento que mi vida ha tenido un sentido inabarcable. Es él con quien iría a cualquier parte sin dudarlo ni un segundo. Con el he llegado más lejos de lo que habría pensado, me ha enseñado una forma de vivir que me llena.
Y Alberto, Alberto.The god amongst men. La persona que rompió todos mis esquemas, ese huracán que transforma toda una vida sin posibilidad de dar la vuelta, el fuego de la vida, el empujón siempre hacia delante. Aunque pasases mil días con él jamás podrías parar de mirarle y quedarte solo quieto, observando cómo alguien tan mortal puede albergar dentro de él tanto por lo que merece la pena reir, llorar, amar, caer, sufrir, enfadarse, maravillarse, orgullecerse, maravillarse, sorprenderse, morir... pero sobre todas las cosas, vivir.

Hay tantas cosas que configuran una vida que no es posible pensar en ellas en este instante.

Sé que desde hace poco he vuelto a cambiar y sé que seguiré haciéndolo mientras me quede camino que recorrer. Sé que a veces se hace dificil estar a mi lado y tú lo sabes mejor que nadie, supongo. A veces abandono o hiero, pero todos los que están en mi vida saben que mi corazón y mi lealtad está con ellos.

No se puede apresar lo que es libre, y ellos, y yo, y tú lo sabemos.

Tengo suerte al haber encontrado una vida perfecta para mí.

Y, a partir de mañana, mi vida vuelve a cambiar.

Quizá nunca estés ahí para verlo, pero algún día volveré a contártelo. A partir de mañana doy un salto al vacío y no espero que nadie esté ahí para recogerme; quiero volar, como siempre he dicho que podía.

Deseame suerte, yo lo hago.

With love, D.




it's coming

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2011
Childhood
Cuando empecé el viaje Into the wild. Un viaje sin retorno, sin mirada atrás. Cuando empecé a descubrir, con la mirada ilusa y maravillada de un niño lo que había a mi alrededor. La época de tocarlo todo con los dedos, de llevármelo al corazón, de jugar y atisbar ligeramente las grandes cosas. De forjar las amistades que me acompañarían más allá de todo el viaje que estaba emprendiendo, más allá de todo lo que no comprendía. La época en la que lo quería todo. La época en la que aprendí a reir, a llorar, a comunicarme sin palabras, a tocar el corazón de las personas con una mirada. Fue mi infancia todo el 2011, y los años que le precedieron. Fue el comienzo de todo, con ellos, conmigo misma, con la decisión que tomé al elegir el camino que quería escoger. Y justo al final de ese año, algo me dijo que era otra época, otro mundo. Quizá fuera como veía las cosas, como las sentía o lo que en mi interior quería, pero algo me dijo que acababa de llegar a parajes nunca pisados antes por mí. Ni por nadie.
Fue el comienzo de una nueva etapa.





2012
Adolescence
El primer paso dentro del camino Into the wild fue cuando cerré los ojos en ese párking, el día 1 de Enero, perdida como estaba por Madrid y al abrirlos, me dí cuenta de que me sentía diferente. Me dí cuenta de que era distinta. Me di cuenta de que, por fín, estaba dirigiéndome hacia donde siempre había querido ir.
Promete ser un año dificil, lleno de cosas maravillosas, de cosas que me romperán el corazón y me lo volverán a construir. De momentos complicados, de gritos, de besos, de no hacer caso, de no arrepentirse nunca, de perder el norte, de desviarse, de parar, de seguir forjándose, de no parar de girar, de convertirse en un puzzle con mil piezas diferentes y de diferentes sitios, lugares y personas. De volverse tan loco como uno pueda aguantar.
De querer hasta que una corriente eléctrica pare el corazón en un instante.