Ella, again

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Esta noche no mira al cielo, ha mirado más lejos y se ha visto reflejada en el infinito. El sol ha huído de ella y la luz de neón le ha mordido la piel. A cambio de un beso ligero le han dado dos botellas de alcohol que se ha bebido a sorbos que quemaban durante tres horas. Pero no sola. Cuando se ha querido dar cuenta, se estaba riendo y contando cosas a medias verdades. La otra mitad se la descubrían con mirar en sus ojos salvajes. Llevaba el pelo enmarañado, ebrio de promesas, largo y suave cuando conseguías tocarlo, antes de que ella te mordiera. Después del mordisco te besaba la mano y no decía nada. Te invitaba a un cigarro y te pedía bailes. Sabía lo que pensabas y te lo susurraba al oído cuando te acercabas. Te retaba a subir más alto, por los paneles de la luz y el escenario hasta el final donde te quedabas suspendido sintiéndote algo más entre todas esas personas. A veces la luz escapaba de su cara, pero sabías que estaba sonriendo. Te acercaba una mano desde el otro lado que no podías tocar y sin embargo, sentías el calor en las llemas de los dedos. Te hacía perder todo lo que no querías tener. Los segundos parecían minutos. Se descalzaba y corría por la carretera mojada perdiéndose entre la niebla y sorprendiéndote metros más allá, con una mueca que quería decir "te estoy esperando y siempre lo haré". Ella no conocía qué era siempre, y sin embargo, lo que entendía resultaba absolutamente real. Era su siempre, y el nuestro. Cuando la perdías solías encontrarla sentada en una acerca cercana, fumándose un cigarro con una mano en el pelo y el humo elevándose con ella. Te hacía sitio y te contaba sus intenciones. Que no la olvidaras, y que tampoco olvidaras esa noche.

Creeme, siempre lo conseguía.






SE NOS HA IDO LA OLLA POR COMPLETO,
Y NOS CREÍAMOS QUE ESTABAMOS CUERDOS.
QUE MÁS DARÁ, SI NO LO ENTIENDEN SON ELLOS...
NOSOTROS SOMOS LUZ, Y ELLOS ESTÁN CIEGOS.



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