I go out but... I promise, i'll back.

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Hoy he reflexionado sobre algunas cosas y he llegado a algunas conclusiones. Pero creo que... Las he olvidado, intentando ponerlas aquí y teniendo la ventana de blogger abierta esperándome durante más de dos horas y medias. Pero, damn! me pasa mucho esto de olvidárseme lo que pienso... It's a problem.

Os las contaré cuando vuelva. Espero que pasen muchas cosas, espero ver a Annie, espero que nos divirtamos, evadamos y hablemos hasta caer rendidas. Con Azu, por supuesto.
Me voy a Gandía -como ya sabreis-. Os echaré de menos pero... I'll back.



See you the next week!

Superman and Supergirl

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No sé si Supergirl se llegó a enamorar de Superman. Tampoco quiero mirarlo en google, ni en la wikipedia. Tampoco quiero dejar de saberlo, aunque alomejor eso rompe un poco la magia.
La verdad es que yo no creo que se enamorase. Creo que Supergirl necesitó a Superman, se le quiso infinitamente. Pero que no se enamoró. Aunque los términos son un poco contradictorios porque... ¿Qué es lo que diferencia amar a una persona de otra a la que no ames pero necesites?
Superman amaba a Lois Lane. Pero Supergirl no amaba a Superman y sin embargo los comportamientos eran parecidos, por ejemplo, ella hubiera hecho cualquier cosa por él. Cualquiera. Creo que incluso se hubiese sacrificado si con ello, él hubiera podido seguir viviendo. ¿Que hay más que uno pueda ofrecer que su propia vida? Quizá el adios. El aceptar que una persona te pide que te vayas. Pero incluso eso Supergirl lo habría hecho... Porque ella quería a Superman.
Pero, ¿qué hubiera hecho él por Lois Lane? ¿Exactamente lo mismo? Tanto Clark Kent como Superman estuvieron infinitas veces a punto de perder la vida por ella. Y la hubieran dado, con tal de salvarla.
¿Cuál es la diferencia entonces? ¿Donde radica la diferencia entre una cosa y la otra? Porque la hay. Es evidente que la hay.
A Supergirl no le importaba que Lois Lane existiera, que Superman la amara. Solo quería que Superman estuviera allí cuando ella flaqueaba, cuando tuviera dudas interiores, cuando se replanteara el por qué de todo. También cuando necesitara compañía, por supuesto o cuando quisiera volar hasta el sol y volver en apenas dos minutos. Que la abrazase.
No le importaba nada más. ¿Fue el único amigo que tuvo Supergirl? Posiblemente. Después de todo, ella no era tan humana como él, y sin embargo sí lo era.
Realmente la diferencia no sé donde radica. Sé que una cosa no es la otra, que ella no le amaba, pero le quería. Curiosamente nunca he sabido lo que sentía él.

Ahora es cuando conocidos del personaje rebaten mis ideas y me informan de todo, por favor jajaja.
Por cierto, ADORO la imágen nueva de mi blog (Superior derecha). Ambos han sido siempre mis personajes favoritos de superhéroes.

Good morning, Vera

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Una tenue sonrisa tensó los labios de Vera al despertar.
El sol de por las mañanas nunca calentaba, solo atravesaba las sabanas y hacía cosquillas en la piel, aunque poco tenía que traspasar esa mañana, porque estaban enrededadas dulcemente entre las piernas de Vera, sin duda fruto de una noche ligeramente complicada. Quizá, revuelta.
Vodka estaba enrroscado y apoyado en su espalda, respirando profundamente, sin duda aún dormido, pero cuando escuchó el leve crujir del colchón al ponerse boca arriba Vera, abrió los ojos adormilados y dejó escapar un bajo maullido.
-¿Que pasa, Vodka?- Preguntó Vera, aún entre el sexto sueño y el reino de la realidad.
El gato blanco volvió a maullar, esta vez con más fuerza. Vera terminó sonriendo por completo y abriendo los ojos finalmente, miró al techo, intentando expulsar el sueño de su cuerpo. Se tensó por completo al estirarse, acto que su inseparable amigo felino imitó. Vera rió, por aquel ritual matutino que ambos realizaban casi a la perfección. Se recostó de lado y se dedicó a acariciar al gato detrás de las orejas, mientras suspiraba y notaba que le abandonaba la bruma de la irrealidad.
Aquel suspiro hizo que todo su cuerpo se estremeciese, dejando escapar el último orgasmo que se había quedado atrapado entre las sábanas.
Apenas se escuchaba nada desde la calle, todo parecía extremadamente quieto. Como una fotografía.
Vera estiró la mano para coger el reloj de la mesita y en vez de eso, tocó algo que le resultó tremendamente familiar. Lo agarró y lo atrajo hacia sí. Se trataba de su cámara reflex fotográfica. Curiosa, le dio al botón de encendido y miró las últimas fotos hechas. Le temblaron las manos durante un instante y su corazón dejó de latir durante interminables segundos.
¿Qué era...? Aquello. No podía ser.
Tenía fotos hechas de la fiesta, gente bailando, loca, ebria, sexual, tímida, inocente, experimentada... Toda clase de personas. Incluso de ella misma en Atmosphere. Hasta ahí todo normal. Pero lo que no podía creer eran las fotos que seguían.
Siempre aparecía la misma persona, el mismo chico de ojos verdes y mirada penetrante. Realmente tenía algo que le llamaba la atención. Algo en su mirada o en su sonrisa. Una de esas personas que te enseñan que lo que produce la lámpara no es luz, si no un objeto molesto y artificial que interfiere con la verdadera belleza de las cosas auténticas. Y te hace apagar la luz, te acerca a la ventana y te susurra al oído "Esta, sin embargo, si..." Mientras te besa por el cuello.
Los recuerdos inundaron la mente de Vera de pronto y se creyó lo que estaba viendo. Vodka saltó de la cama, molesto por la poca atención que estaban mostrándole, pero es que ella se había quedado ensimismada mirando una foto.
Dejó la cámara encima de la cama y se levantó, en shock. Al levantarse, notó un ligero dolor en el costado. Descubrió un pequeño moratón. Frunció el ceño, molesta porque aquel idiota se hubiese sobrepasado tanto.
Al levantar las persianas, la luz inundó toda su circular habitación. Se protegió del sol con las manos.
Tiene un mensaje nuevo. Mensaje número uno, recibido hoy a las siete horas y un minuto. Biiip. "¿Vera? ¿Cómo estás? No te preocupes, no ha sido un sueño. Volveré a verte antes de que esas marcas te desaparezcan. Te he dejado mi número apuntado en la libreta al lado del teléfono. No me llames, espera a que sea yo quien te diga algo. ¿Puedes? Aunque si es urgente, puedes usarlo, por supuesto. Me gustaría verte ahora, a la luz del día. Quizá lo haga. Cuidate, pequeña."Vera se giró, como movida por un resorte. Vio a su gato encima del teléfono, con la pata casualmente encima del botón de mensajes. Malhumorada por aquel presuntuoso mensaje, se dirigió con paso firme hacia la cocina del loft.
Ni si quiera notaba el frío, pese a que no llevaba nada más que su ropa interior e iba descalza. Abrió los armarios mientras refunfuñaba en voz baja. ¿Quién se había creido? Ella ni si quiera estaba segura de que quisiera verle. Es más, estaba completamente convencida de que quería olvidarlo. No porque no hubiese sido fantástico, si no porque en su lista de cosas por hacer no estaba el comprometerse con modelos de clase alta, ni mucho menos. De hecho, si podía solía repelerlos. Le gustaba escoger a personas amateur que fuesen solo para ella, que pudiesen entender la esencia de la fotografía de Vera. No a aquellos muñecos prediseñados y modelados a la imágen del mérkating y de lo banal.
Definitivamente no estaba interesada en él. Pero por algún extraño motivo se encontró yendo hacia el teléfono y arrancando el papel con el número. No podía nada excepto los dígitos, ni si quiera un nombre. Un problema, porque Vera no se acordaba del suyo.
Vertió el té en la taza -Vera jamás bebía café, le había cogido manía desde que trabajaba en la cafetería- y removió con una cuchara el líquido, con la cabeza en las nubes.
De un salto, Vodka se subió a la encimera de la cocina, sobresaltando a Vera y haciendo que el té se cayese encima de ella. Gritó angustiada cuando el líquido caliente le abrasó la piel.
Damn, lo que me faltaba!
Sonó el timbre de la puerta. Vera se sentía al borde de un colapso por mal humor. Chorreando té y todavía sin vestir se dirigió a la puerta, abriéndola de golpe. En el umbral se encontraba un inocente Noah, con su inseparable bufanda y aquella expresión que daban ganas de abrazar. Pero Vera dejó escapar un bufido mientras volvía al interior de su piso.
Noah entró con paso vacilante, mientras una sonrisa le bailaba en los labios, sin duda conocedor del tipo de mañana a la que se enfrentaba y al tipo de Vera que tenía que aplacar.
Ella se giró bruscamente, con el pelo negro y revuelto en la cara.
-¿Qué piensas, eh?
Noah alzó una ceja, con aire de precaución.
-Creo que hoy las medias altas y la chaqueta de cuero te quedaría bien.


More about Soho LibraryWhere are you, Noah? | About Soho Library

Filosofía

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Arhé, Aletheia, Physis, Logos, Thymós.

About Soho Library; Adam, Noah and Vera

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Veo que últimamente me estoy aficcionando cada vez más a Soho Library, por unos motivos o por otros, eso da igual. Lo importante (bueno, relativo...) es que está dejando de dar vueltas en mi cabeza para empezar a asentarse en archivos digitales, porque por más que quiera escribir, he decidido que odio hacerlo en papel, al menos con mis limitaciones de ahora... Pero eso es otra historia que contaré otro dia. Vale, bien... Sí, está dejando de dar vueltas y de ser un proyecto mental a ir saliendo poco a poco como mi anterior actualizacion ('Where are you, Noah'?) asique, para que no os perdais porque posiblemente no terminemos de ver juntos la "historia" completa, os dejo unas indicaciones para que no os perdais a la hora de leer fragmentos sueltos y entendais de donde vienen las cosas.


Para empezar, Soho Library no sé exactamente ni como nació. Quizá me apeteciese hacer una historia BL -porque si no lo he dicho hasta ahora, ya lo sabeis, es una historia Boy Love - o quizá me apeteciese hacer una historia ambientada en Londres, que me parece un país tremendamente gris y muy invitable al calor de los abrigos y del cafe caliente. Decir que no lo conozco en persona por lo cual, toda descripción parecida a la realidad es pura casualidad o sacada de Internet... Ya me gustaría a mi haberlo visto, pero no. El caso es que me atrae bastante... Asique de algún modo se fusionaron todas las cosas que en ese momento tenía por ahi desperdigadas y nació este... Cosa. No tiene otra definición más exacta... Es una cosa y ya está, que puedo decir...

Vale, empecemos con la ambientación y los personajes principales.

El "cosa" está ambientado en el Londres actual y más concretamente, su escenario principal es el barrio del Soho. El Soho está bastante cerca de Picadilly, y se caracteriza por la cantidad de vida noctura que tiene. Bueno, no solo eso... Sus calles están repletas de cafeterias y librerias, entre otras cosas. Tiene bastante actividad humana y realmente, está lleno de encanto.

Los personajes más relevantes que os podeis encontrar -al menos, al inicio del "cosa" este- son:

Noah, un chico de 19 años independiente y optimista. Es un escritor en ciernes que vive solo en un pequeño piso de Charing Cross Road, al lado de la librería donde trabaja; "Soho Library" en uno de los barrios mas concurridos y decantes de Londres (Soho). Su gran sueño es escribir un libro y estudiar una carrera universitaria, pero sus circunstancias y la falta de tiempo y medios se ve obligado a trabajar todos los días en la libreria, y muchas tardes hasta entrada la noche, tiene otro trabajo en un cafetería a pocos metros de su casa. Tiene aficción por pasear por Londres con su cuaderno de tapas rojas, donde suele escribir todas las ideas relacionadas con su misteriosa novela. Es dulce, sincero, decidido y paciente. También tiene un lado pícaro que suele demostrar con sonrisas de medio lado -entre otras cosas, por supuesto-. Noah es optimista y responsable. Se ha labrado su propio camino él solo, pues aunque no lo parezca, Noah es mucho más de lo que aparenta. En primer lugar por la historia que arrastra y en segundo lugar, porque a pesar de su apariencia agradable y abierta, muy pocos saben nada acerca de Noah... Ni siquiera su yo interior.
Físicamente tiene el pelo castaño, aunque Adam se empeña en llamarle rubito, y siempre va con bufandas de varios colores y una gabardina gris. Tiene el pelo corto, aunque suficientemente largo como para peinárselo como si hubiese sido el viento quien hubiese metido los dedos entre su pelo. Ronda el metro setenta y nueve centímetros y físicamente es un chico esbelto y tiene la piel clara -sin duda londinense-. El color de sus ojos parece chocolate y en absoluto parece un niño, pese a que siempre está afeitado y suele sonreir a menudo.

Sin embargo, Adam es un estadounidense que ronda los 24 años. Desde siempre se ha buscado la vida con trabajos a medio tiempo y se sacó el bachiller con honores pese a que pocas veces abrió los libros. Tenía la vida más o menos resulta, pues era vocalista de un grupo lanzado al estrellato al que todo el mundo veía futuro. Pero Adam no había encontrado en absoluto su lugar en la vida, asique cuando Serena su novia se fue a hacer las prácticas de Enfermería tras estudiar la carrera en Estados Unidos, al año siguiente no dudó en absoluto en dejarlo todo atrás e irse a buscarla. Cuando llegó a Londres, consiguió dar con su casa pero cuando le abrió la puerta, descubrió aquello que impulsaría toda esta historia hasta su comienzo. Serena se había ido a vivir con otro hombre. Adam, sin futuro y sin un lugar donde pasar los días, se lanzó a la calle alejándose de Serena y toda su anterior vida.
Llegó al London Eye, donde conoció a Noah y tras episodios posteriores, Adam le dirá algo a Noah que significaría el comienzo no solo de esta historia, si no de la suya propia.
"El billete era solo de ida".
Adam es una persona algo complicada y lleno de contrastes. Tiene un humor cambiante y suele no hacer partícipes a casi nadie de sus propios pensamientos. Pese a eso, es valiente y atractivo. Tiene la mala adicción de fumar, y parece más francés que estadounidense, sin duda por sus raices francesas. Tiene el pelo ligeramente largo y suele medio peinárselo hacia atrás. Los ojos azules lo observan todo, y casi podría decirse que tiene una mirada penetrante.
Al contrario que Noah, él si que suele dejarse crecer algo de barba. Adam es más alto que Noah, y ronda el metro ochenta y seis.
(Si quereis ver más "físicamente" a Adam, me he basado en Gaspard Ulliel, uno de mis actores favoritos al cual homenajeo con esto, por cierto... Si le buscais, hacedlo en el anuncio de Chanel)

La gran triada la completa Vera, cuyo nombre quizá en un futuro cambie. Vera es una chica con mezcla de culturas. Parte de ella es sueca y parte; española. Se refleja este cocktail en su fisico. Tiene la apariencia frágil de los suecos, con la piel blanca, una baja estatura (mide un metro sesenta y cinco) y los ojos claros, de color gris que contrastan de forma llamativa con su pelo negro y su nariz pequeña y respingona. La sangre de sus venas parece ser caliente como la española, porque no suele teñirse su nariz de color rojo, tan característico de la gente del norte, pese a que sus mejillas sí que cogen cierto color.
Vera es compañera de trabajo de Noah y le ayuda muchas veces también en la librería, fruto de sus años de amistad (llevan tres años conociéndose) además de ser su compañera inseparable de toda clase de situaciones inesperadas. Y es que Vera parece ser una de esas personas que atraen lo inesperado.
Suele llevar el pelo corto, liso y recto, por encima de los hombros. Es una chica con una energía vital envidiable que sin embargo no resulta molesta ni especialmente inquieta; al contrario, es serena, pero el brillo de sus ojos reflejan todo lo que está buyendo siempre en su cabeza.
En parte es fotógrafa y diseñadora de moda, o al menos es a lo que se dedica en su tiempo libre, porque tampoco ha estudiado una carrera, pese a que la inició. Tiene 21 años y muchos proyectos en mente que suele forjarlos entre los olores de café de la cafetería y arrastrar a Noah a ellos.
Le encanta descubrir cosas nuevas, las medias y los vestidos y vive con un gato llamado Vodka. Es una chica llamativa, y suele vestir de formas muy diferentes, depende del humor con el que se levante.


Y... Estos son mis tres niños, los tres grandes protagonistas de Soho Library. Asique a partir de ahora, ya podeis hubicaros cuando lo leais.

¡Oh, por cierto! Tengo twitter, por si quereis agregarme http://twitter.com/#!/SilverDesire y facebook (Desire M. García).
Si, me he subido a las redes sociales de nuevo.


See you!

Where are you, Noah?

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SOHO LIBRARY


¿Cuanto tiempo llevo haciendo esto? La pregunta rondaba la cabeza de Adam desde hacía días.
El frío en Londres parecía haber aumentado en los anteriores diez minutos, porque ni el abrigo ni la bufanda le salvaban de sentirse al borde del colapso. Sentía el frío colándose en el interior de su cuerpo y abrazándole de una manera que no le gustaba en absoluto.
Dio una calada a su cigarro ya prácticamente consumido. El humo no se distinguía del vaho cuando respiraba.
Acabó tirándolo sin mirar donde caía, absorto como estaba en sus propias reflexiones. Tenía el ceño fruncido, como si algo le molestase profundamente. Y posiblemente fuese así porque, al final, exasperado, se separó de la pared en la que estaba apoyado y se mezcló entre el gentío de Picadilly.
Posiblemente nevase si la temperatura ascendía un poco. La gente no le hizo sentir mejor, pese a que al caminar cerca de otro cuerpo, sentía ligeramente algo más de calor. Realmente, nada podía hacerle sentir mejor.
El recuerdo de un pelo rubio y ondulado se le clavaba en los recuerdos y por muchas cosas que hiciera, no se iba. Volvía a aparecer, recordando algo que, joder, debería haber olvidado.
Pero evidentemente, no lo había hecho.
Parecía que había pasado una eternidad desde que le había dicho a Noah "El billete es solo de ida", pero apenas habían pasado dos meses. ¿Que persona normal puede olvidar en dos meses?
Un hombre quizá se pueda empeñar en eso. Pero es que los hombres son especialistas en engañarse a sí mismos... O a ponerse retos imposibles.
Serena no se había ido de su vida ni por un instante. Seguía queriéndola y por supuesto, seguía necesitándola, pero todo eso se mezclaba con una sensación de dolor e ira que le impedían volver a llamar a esa puerta cerrada. De hecho, siempre trataba de caminar en dirección contraria.
Era tarde de domingo y Noah estaría trabajando en la cafetería, hasta tarde posiblemente. No entendía como el crío podía aguantar tanto sin quejarse nunca.
Y sobre todo, como podía sonreir todas las mañanas sin cansarse. A veces, estúpidamente se preguntaba si no le saldrían agujetas de tanto tener estirados los labios. Pero la verdad es que esa sonrisa le sentaba bien todas las mañanas. Cuando Adam se levantaba, Noah ya estaba vestido y tomándose un café en su taza de Stich, ese muñeco azul que también tenía encima de la cama. A veces pensaba realmente que era un niño... Pero había comprobado con sus réplicas mordaces y su forma de pensar, que le daba bastantes vueltas. Asíque se abstenía de clasificarlo como tal, aunque seguía llamándolo crío tanto en sus pensamientos como en voz alta. Era un pequeño placer que se tomaba.
El caso, es que tras bajar la taza del muñeco azul, le sonreía con un "buenos días" un tanto ronco. Y Adam contestaba con un gruñido, porque sus despertares eran difíciles.
Pero esa mañana, Noah no había estado para darle los buenos días y se había sentido extraño, de mal humor todo el día.
Y Serena había vuelto a su mente con fuerza arrolladora y devastadora.
Estaba cabreado con él, pero no estar. Estaba cabreado con ella, por haber aparecido por casualidad tras cruzar una esquina.
Sus pasos le llevaron, tras varias horas y muchos pensamientos malhumorados hasta el café donde trabajaba Noah.
Miró la hora, eran las doce y media de la noche. Debería estar a hora y media de salir. Se planteó esperarle en el piso, pero... Algo le impulsó a abrir la puerta vieja de la cafetería y entrar.
Se la encontró extrañamente vacía... Pero sobre todo, sin aquel niño rubio sonriendo a la clientela al entrar, sirviendo cafés y riendo de vez en cuando por alguna broma estúpida.
Como alguien que está en su casa, pasó detrás de la barra y entró en la cocina de la cafetería. Allí solamente estaba Vera, sentada en una silla, con la cabeza apoyada en la pared y el pelo corto despeinado. Tenía los ojos cerrados y bolsas oscuras bajo ellas, con un actitud de quien se siente devastado y superado. Casi, hundido.
-¿Vera? ¿Que cojones pasa? ¿Dónde está la gente?
Vera abrió los ojos rápidamente, sorprendida de que hubiese alguien allí. Miró a Adam con una expresión vacía, como si no le viera. Tenía sus preciosos ojos grises rojos.
Miró al frente y se mordió el labio. Su rostro se encogió como si quisiese volver a llorar, pero intentó controlarse. Eso conllevó no poder contestar a Adam.
Él se acuclilló delante de ella, mirándola fijamente. Sentía un profundo dolor en el pecho, intuyendo algo que... No podía... Haber pasado.
-Vera. ¿Que-ha-pasado?
Al final, la frágil Vera se echó a llorar de nuevo, pero en silencio, con la cabeza apoyada en la pared. Las lágrimas le corrían por las mejillas, dejándo un rastro húmedo por donde pasaban. Adam agarró delicadamente la barbilla de Vera y le hizo mirarle.
Estupidamente no pudo preguntarse ¿Sus lágrimas serán saladas?
-Noah... Dios, no puedo...
-Dilo...
-No, no, Adam, no ha podido...
-Vera, céntrate.
Intentó mirar a Adam, frunció el ceño como si estuviese reuniendo valor para decir lo que tuviera que decir. Adam escuchaba el latir de su corazón en los oídos.
-No está en el piso, Vera, no me jodas, ¿donde está?
-D-dormido y no... No despierta... -Un quejido escapó por su garganta, taladrando los oídos de Adam.
-... - Adam esperó sin pensar en nada a que Vera terminase, por que no podía hacerse una idea de qué significaba eso. No podía, porque no quería.
-Está en coma... Anoche un coche lo arrolló, Adam. No despierta. No se le puede ver.
Adam sintió como su vida se resquebrajaba como el fino cristal. No había sentido aquello ni siquiera cuando Serena le había confesado que estaba con otro. Ni siquiera cuando se había ido. No había sentido eso... Jamás.
Pero no podía creerlo. Un sabor amargo le reptó por la garganta, un dolor se le había instalado en el pecho impidiéndole respirar.
Jadeó.
¿Y sus lágrimas? ¿También sabrían saladas?

Strange - ¿Crónica?

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Es con el nombre con el que se ha quedado de momento la sesión que hicimos el Lunes. Al final me ha gustado bastante... No llegó al nivel de Living in Ruins, pero estuvo muy bien. La hicimos en el Retiro, en Madrid.
Tuvimos que soportar ciertas dificultades... Primero encontrando el lugar, que al final pasamos a una especie de jardincito Zen que no lo era. Supongo que no se podía, pero había un puentecito muy tentador y nadie por los alrededores asique... El sitio era nuestro.
Pero antes de empezar, tuvimos que superar un pequeño problemilla de hormonas...


Al fin, conseguimos empezar lo que fuimos a hacer. Tras una serie de fotos, decidí que quería hacer unos picados y... Me intenté subir a uno de los... Altillos del puente aquel, pero si lo hacía y además intentaba las fotos, tenía probabilidades más que de sobra de caerme, asique... Vino Secret para hacer de salvador, aunque más que salvador... A mi me metió más miedo en el cuerpo.
Bueno, ese recuerdo de accidente no se me borra de la mente... Maldito niño...


Porque aunque no lo parezca... Llovía... En fin, ¿quien le ha visto y quien le ve, eh? ¿Quien diría que esa cosa espachurrada es el modelo de mis fotos? Nadie, lo se yo...
En fin. La cosa siguió bastante bien, la verdad... Personalmente me reí mucho y ellos... Ellos pues bueno. No podían creer lo buena que era yo.

Secret de vez en cuando pensaba... Cosa que nos sorprendía a todos de forma impresionante, os lo juro.


Y una tiene que pasar peligros como este...

¿Por qué es un peligro? Bueno... Ella lo dice todo. Supongo que él, también. Es que Azu... es mucha azu.
Bueno, luego pasamos a una zona todavía más bonita, si cabe. ¿Sabeis donde está el lago del embarcadero? Si no lo sabeis no importa, el caso es que allí hay un sitio con columnas (mitad jónicas, mitad arte extraño, ¿verdad? Viva el Arte) que me gustó mucho. En un principio iban de turistas... Pero luego a lo tonto, allí nos quedamos.
Todos los artistas necesitan un proceso para poder salir a escena. Mis adorados modelos, también necesitan el suyo.


Bueno en fin... Que os podría contar muchas cosas tipo esta, sobre lo que nos pasó o no nos pasó... Pero no me apetece poner más, que si no esto es demasiado largo.
En definitiva, que otro día genial, incluso con los acentos gallegos imprevistos... Hm...


Con esto nos despedimos... Ahora os dejo unas pocas de las fotos que nos salieron. Ya iré subiendo más... Es que ahora me da un poco de pereza.



Te reto, vida mía.

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Siempre me han gustado los cafés calientes. Pero muy dulces. También me ha gustado sentirme una desconocida en Madrid. Ir, pasear y mirar a los que te rodean. Saber que no te conoce nadie, pero tampoco lo necesitas para ser feliz.
Siempre me ha gustado coger un libro, esos días en los que voy a Madrid y leer sentada en algún sitio público. Un parque, un banco... Una estatua que te llama de forma irresistible.
Me gusta perder la noción del espacio y de la realidad. Leer hasta que me case y de pronto levantar la mirada y darme cuenta de que sigo allí, sentada en quién sabe donde. La verdad, no siento vergüenza. La vergüenza es una cualidad que me siento tentada a no sentir. Cualidad, porque no se si definirla de virtud o defecto. Digamos que depende de cada aplicación. Sí, me gusta. En fin, tampoco entiendo por qué tendría que tenerla.
A veces lo he contado. La gente me ha mirado sorprendida, "¿Vas a Madrid tu sola?", "¿En serio?", "¿No te da vergüenza...? Yo no podría". Vergüenza, ¿de qué? ¿De que te vean sola?
Que en ese momento estés sola no significa que realmente lo estés. Que te vayas a pasear un día, en un momento y la gente vea que no camina nadie por tu lado no significa que nadie lo haga. Además, la soledad es bonita en cierto momentos.
Pero realmente, lo que piensen los demás es muy importante, ¿Verdad?
Generalmente me cabreo cuando me dicen cosas como esas. Me cabreo porque la sociedad no tiene derecho a hacer lo que está haciendo sobre tantas y tantas personas. No me considero un elemento rebelde dentro de ella, pero sí una persona con unos valores diferentes.
Mi madre, cuando se cabrea, dice que realmente no tengo ningún valor. Pero no es verdad, sí que los tengo. Eso no me hace diferente a cientos de otras personas que también tienen valores en el mundo. De hecho, no soy diferente. Solo tengo un gris-azuloso en este mundo de blancos y negros.
De todos modos, esa superficialidad me pone negra. No está hablando la reina de lo profundo y la que busca el sentido de la vida. O una persona que cada vez que habla, hace una tesis sobre la filosofía. Yo misma puedo decir muchas cosas sin significado alguno al cabo del día. Pero sé lo que hago. Sé que lo hago.
Darse cuenta de las cosas es el primer paso. Es abrir los ojos. Ahora, uno decide si quiere volver a cerrarlos o si los mantiene abiertos. Supongo que todos tenemos que parpadear de vez en cuando o cuando nos escuecen los ojos los cerramos para que se nos pase.
Bueno, está bien.
Pero no me pidas que los mantenga cerrados. No me pidas que aguante a quien los tiene cerrados. No me pidas que trate de no abrirlos a quienes aún no se han dado cuenta.
Si tengo algo que decir, quiero poder decirlo. Y si pueden entenderme, entonces seré feliz.


El otro día os reté a una pequeña cosa. "Dime una cosa que no pueda olvidar". Me gusta para el día de hoy. ¿Se os ocurre algo?


Curiosidades sobre mí
1. Me late el corazón más lento que al resto de las personas.
2. Por ese motivo, soy más sensible al dolor.
3. Me he leido el Éxodo. Es tremendamente aburrido.
4. Hasta hace poco no ví Billy Elliot... Y no conseguír terminar de verla.
5. Me he viciado muchísimo a "Goodbye my Lover" y "I Really Want You" de James Blunt
6... Saludad al bichito mono de al lado de los seguidores. Venga, un "hoooola"... Le hareis feliz.

Bueno, ¿Y a tí que te parece?

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Creo que no tienen nada que ver los dragones con los osos panda. Y sin embargo no dejo de compararme con ellos. Tampoco tienen que ver mucho los dragones occidentales (mis favoritos) con la lluvia, y tampoco tiene mucho sentido odiar el calor, supongo.
Pero es que la vida está llena de sinsentidos que no necesitan tenerlo para existir, para que puedan ser verdad. Porque una cosa es, y... ¿Qué puede ser más especial que una cosa que es? Yo creo que nada.
Yo soy de verdad, o al menos lo creo cuando tengo algo de luz y puedo ver, porque cuando se apaga no dejo de pensar en si seré exactamente la misma o me habré convertido en un extraño ser de cuerpo azul y ojos rosas. Aunque la descripción de mí en la oscuridad puede variar, depende de como tenga la mente imaginativa en ese momento.
Pero todos coincidimos en que existo, ¿no? Bueno, si no estás de acuerdo mejor que te lo creas... Porque no puedo demostrartelo ahora mismo, y la verdad es que tampoco podré hacerlo nunca, que la existencia es relativa y todas esas cosas.
Esto se basa en una relación de confianza, tú te crees lo que yo te digo y verás cosas bastante guays. De verdad. Como verme azul y rosa. Si tú quieres decirme algo puede que también me lo crea... Pero no me cuentes nada que sea aburrido.
Vamos a jugar a eso. Cuéntame una cosa, o cien y que no pueda olvidarla nunca.

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Realmente estoy un poco desesperada. No termino de ubicarme...

Sugar, Sugar Yeah Yeah

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Tomorrow, new photoshoot non cosplay.

One, two, three

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1. Adoro las nebulosas. En general, adoro la astronomía, aunque no todo lo que tiene que ver con cálculos y física. Una vez quise ser astrofísica... Fue como una revelación. De pronto vi pasar todo el universo delante de mí y me sentí pequeña y abrumada y... Creo que fue el inicio de todo lo que ha venido después, es decir, del terror.
2. Siempre he deseado tener un Poni de peluche tamaño gigante.
3. Quiero una taza de Stich donde poder beber capuccinos calientes y dulces en invierno...

OC

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October Reira Abaddon Strawberry.

Lo que siempre digo y no escucho

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What day is it? And in what month?
This clock never seemed so alive



Blues & Reira